Alejandro Garzón fue invitado para dar su apoyo a la dictadura de Maduro

Hace 3 semanas Santa Cruz

El secretario de ATE Santa Cruz al primer Encuentro Internacional de los Trabajadores y Trabajadoras en Solidaridad con el Gobierno y el Pueblo de Venezuela.

Alejandro Garzón fue invitado para dar su apoyo a la dictadura de Maduro

De acuerdo a una cartilla distribuida por el propio Alejandro Garzón, como integrante de la conducción nacional de ATE, ha sido invitado por el Presidente de la Federación Bolivariana de Trabajadores y Trabajadoras del Transporte, Afines y Conexos de Venezuela, Francisco Torrealba, al primer Encuentro Internacional de los Trabajadores y Trabajadoras en Solidaridad con el Gobierno y el Pueblo de Venezuela.

El evento a realizarse en Caracas el 29, 30 y 31 de agosto de este año, tiene como argumento la unificación de la clase trabajadora y pueblos del mundo, en la construcción de una plataforma común en la lucha por la justicia, la igualdad y la libertad de toda opresión imperialista.

Hombre de la democracia

Quienes hemos conocido a Alejandro Garzón, desde sus inicios en la provincia allá por el 2003/2004 cuando peleaba por el pago de salarios y despidos de municipales en Pico Truncado, cortando las rutas hasta resultar enjuiciado por las luchas al frente del incipiente ATE que ayudó a forjar y crecer en Santa Cruz, no podemos menos que sorprendernos de que un dirigente siempre al frente de las marchas de aquellos años y en defensa irrestricta hacia sus representados, haya sucumbido a la ideología populista, al menos que existan intereses superiores, los cuales desconocemos.

Y esto no es un ataque a la persona de Alejandro a quien conozco y aprecio, aunque (él lo sabe) no comparto en nada el giro kirchnerista de su vocación sindical y menos aún las simpatías inexplicables de un dirigente de la democracia, hacia un gobierno criminal como el de Nicolás Maduro, un abyecto gobernante que llegó al poder por medio de las urnas (latiguillo usado por el kirchnerismo para tratar de justificar sus dislates pero les recordamos que Adolf Hitler también llegó por el voto popular) y luego se eternizó en el poder mediante la violencia, la persecución y el enjuiciamiento de opositores y periodistas, transformándose en un déspota latinoamericano que hoy encabeza un modelo totalitario de gobierno que expulsó a más de 6 millones de venezolanos de su país y cometió más de 10 mil crímenes en contra de la libertad de las personas y hay contabilizadas por los Organismos de DDHH 6.800 casos de ejecuciones extrajudiciales desde enero de 2018 a marzo de 2019.

Michele Bachelet, a quien no se la puede tildar precisamente de neoliberal, fue la encargada de realizar el informe difundido por la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos y describe una situación terminal de Venezuela, habla con palabras suaves de «Reducción del espacio democrático» y denunció  “numerosas violaciones y abusos de derechos humanos perpetrados por las fuerzas de seguridad y los colectivos armados progubernamentales”.

El informe asegura que en 2018, al menos 205 muertes fueron atribuidas a las fuerzas especiales de seguridad venezolanas y otras 37 fueron presuntamente asesinadas en enero de 2019 en Caracas, precisó Bachelet, quien en el texto de 18 página donde describe el panorama caótico observado en las tierras de Bolivar, resume todo en el siguiente concepto: «existe reducción del espacio democrático, en particular la continua criminalización de la protesta y la disidencia pacíficas«.

Desde este espacio no tratamos de polemizar ni enfrentarnos a Alejandro Garzón por su ideología ni por sus acciones, porque estamos convencidos de la libertad individual y colectiva que tenemos todos y cada uno de quienes vivimos en una sociedad sin condicionamientos ideológicos. El mismo que usamos nosotros para expresar lo que pensamos. Solo decimos que nos parece absolutamente llamativo que un hombre de la democracia (nacido en democracia), con un pasado gremial inigualable, un férreo crítico del poder, hasta hace un par de años, de la criminalización de las protestas (sufrida en carne propia), fuerte opositor de los aparatos gubernamentales de represión y control, un luchador de causas vitales para los trabajadores de Santa Cruz, cuando no dudaba en tomar un Ministerio para exigir el pago salarial o defender a un compañero despedido; el que encabezaba las asambleas en los hospitales y era respetado y escuchado por sus afiliados, quien siempre marchaba al frente de las manifestaciones, fueran 20 y un bombo que caminaban con pecheras verdes hacia casa de gobierno o 20 mil en las calles de esta capital en el año 2007, precediendo las pancartas y acodados con ADOSAC, los Judiciales e integrante de la MUS que marcó una bisagra en Santa Cruz, nos resulta realmente llamativo ver al mismo Garzón defender y justificar a un gobierno criminal como el venezolano y desconocer abiertamente, tal como lo hace Cristina, la Cámpora o el candidato que ya se cree presidente, Alberto Fernández, que en Venezuela hay democracia, que funcionan las instituciones y que Maduro es producto de la presión “del imperialismo”. Una verdadera estupidez, que nos hacen caer las esperanzas de construir un mundo mejor, desde la óptica empañada de una dirigencia sindical y política con el criterio obnubilado.

Alejandro Garzón irá a Venezuela a respaldar “al gobierno”, tal como dice la cartilla y “al pueblo”, un concepto aleatorio para Maduro, usado con el fin de arrimarle progresismo a un mensaje poco cautivador y por demás hipócrita, cuando en el mismo texto, el funcionario del hombre que habla con el pajarito dice que buscan generar “una plataforma común en la lucha por la justicia, la igualdad y la libertad de toda opresión imperialista”.

Quizás Garzón piensa bien desde la comodidad de un país donde, a pesar de todo, aún la gente puede salir a la calle, no solo a protestar como establece el derecho constitucional, sino a pegar, a destrozar todo, a pintar la casa rosada, el cabildo, el Congreso, incendiar bancos de plazas, destruir monumentos y canteros, etc. como lo hacen regularmente los sectores de izquierda y los izquierdizados del kirchnerismo absurdo y retrógrado. Ahora bien, ni Garzón ni Grabois ni ninguno de quienes se llenan la boca defendiendo al totalitarismo venezolano, podrían hacer nada de eso allá, excepto, claro, si esa acción está en concordancia con el gobierno del propio Maduro. Por eso digo, es llamativa la concepción del derecho defendido, ya que mientras en nuestro país Macri es un represor y un dictador, porque pone a la policía frente a las hordas que tiran 30 toneladas de piedras en una tarde, en Venezuela, donde el presidente de facto Nicolás Maduro ajusticia a 7.000 personas por fuera de cualquier código, hasta el moral, a estos mismos argentinos progresistas, no se les mueve un pelo por la masacre y la hambruna que siembra el dictador.

Por eso y no por otra cosa, nos llama la atención que un hombre de la democracia como Alejandro Garzón, vaya a mezclarse con lo peor de Latinoamérica en materia de vejaciones, crímenes y vulneración permanente a los Derechos Humanos, la bandera blanca que ya no es tan blanca, desde que la política sucia tiñó su lienzo de color rojo, de sangre y vergüenza, tal como es el caso de Venezuela. (Agencia OPI Santa Cruz)

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