Río Gallegos: la desagradable rutina de convivir con una plaga de moscas

Hace 2 meses Río Gallegos

Vecinas y vecinos de la ciudad se quejan diariamente por la cantidad de moscas que invaden sus viviendas. ¿A qué se debe su proliferación? ¿Por qué la fumigación del vaciadero no las elimina?

Río Gallegos: la desagradable rutina de convivir con una plaga de moscas

Cocinar, comer, dormir, compartir un rato en familia, disfrutar un día soleado, tomar unos mates en el patio de la casa, las rutinas más cotidianas se ven afectadas por la invasión de moscas que afecta a Río Gallegos. Algunos con humor, otros ya con bronca e impotencia, pero todos hartos de los insectos.

El medio de Río Gallegos, La Opinión Austral, recorrió los barrios más afectados de la ciudad, los circundantes al Vaciadero Municipal, Madres a la Lucha, Belgrano, Juan Pablo II y Gaucho Rivero. Si bien las moscas están por todos lados, las familias de esos sectores tuvieron que modificar sus tareas más rutinarias por la visita indeseada que convive con ellas.

Desde el mes de septiembre en adelante comenzó la plaga y muchos esperan con ansias el invierno, para ya no escuchar el zumbido al dormir, para cocinar sin miedo, para poder abrir las ventanas y ventilar, o simplemente para compartir una comida en paz.

Cada relato da muestras de las odiseas en que se convirtieron sus vidas, custodiando los platos de comida, limpiando y barriendo permanentemente, levantando en cada oportunidad cientos de moscas del suelo. “Son nuestras mascotas, les pusimos nombre”, dijeron algunos con humor, “jugamos a ver quién mata más”, bromeaban otros, pero todos coinciden en que “no se puede vivir así”.

No sólo conviven con estos insectos negros revoloteando, cada vez que uno de ellos aterriza en los alimentos, en la mesa, en los utensilios de la cocina, en el inodoro o en la almohada, dejan los gérmenes que sus cuerpos y patas trasladan de un lugar a otro.

¿De dónde vienen?

Las moscas viven en el Vaciadero Municipal, allí pasan mucho de su tiempo posadas en la basura urbana, en residuos animales y vegetales en descomposición, desechos con una gran variedad de patógenos y parásitos, por ello trasmiten enfermedades y dejan heces en cada huella.

Cada vez que hay un incendio en el basural, más allá de respirar las sustancias químicas que se emanan, los barrios se llenan de moscas. Nubes negras describen los vecinos en las calles y en sus hogares, además de los roedores que, huyendo del fuego, se introducen en las casas.

El Vaciadero no es más que un basural a cielo abierto en un lugar no apto para arrojar residuos, un espacio denunciado por diferentes grupos ambientalistas locales en reiteradas oportunidades por ser un foco infeccioso que está a tan sólo metros de las viviendas.

Después de cuatro años sin fumigación, gracias a la gestión de Giubetich, los insectos fueron proliferando y crecieron en tamaño, según relatan los mismos riogalleguenses. El nuevo Gobierno Municipal fumigó por primera vez el pasado 10 de enero y si bien aseguraron repetir el trabajo tres veces por mes, después de esa fecha sólo pudieron desinfectar una vez más, según afirmaron, por las inclemencias del tiempo.

Cazadores de moscas

La queja fue general, los riogalleguenses invierten diariamente mucho dinero en insecticidas y venenos para matar moscas.

Son muchas las estrategias que utilizan vecinos y vecinas de la ciudad para combatir la invasión. Los que tienen mascotas o niños pequeños deben tener mayor cuidado y no pueden usar los venenos tradicionales en aerosol.

En esos casos, utilizan diferentes sistemas de trampas para moscas, uno de los más novedosos es el que usa una vecina del barrio Belgrano, que se llama fly catcher y es una cinta adhesiva que viene con veneno, donde las moscas quedan muertas pegadas allí. Ahora bien, hay que estar dispuesto a convivir con las cintas colgadas con cientos de cadáveres de insectos (ver foto).

La famosa Paleta “Mata Moscas” es ampliamente buscada por los vecinos.

Otra alternativa segura y eficaz es el Ultra Pum, un cebo insecticida mosquicida que se coloca en platitos directamente en los lugares preferidos por las moscas, sobre una superficie fuera del alcance de los niños o de las mascotas. Según relataron, las elimina al minuto de ser ingerido (ver foto).

Y por último, la opción más terapéutica y divertida es la famosa raqueta mata moscas, efectiva en un 100% (ver foto).

Convivir con las moscasMirta, vecina del barrio Juan Pablo II

“Vivo a dos cuadras del Vaciadero de la ciudad y la invasión de moscas ha modificado nuestra rutina y notablemente nuestra calidad de vida. Hace 12 años que vivo en esta casa y año a año esta problemática se ha ido agravando. No sé certeramente si es el cambio climático o el pésimo tratamiento de los residuos sólidos urbanos de esta capital. Pero en cantidad y tamaño, estos bichos han evolucionado.

Hacer la comida se ha transformado en una odisea.

Hacer la comida se ha transformado en una odisea. Me he cansado de tirar tazas de leche, de café y platos de comida porque no me percaté de la presencia de una mosca en nuestros alimentos. La lavandina se transformó en una aliada y el insecticida y la raqueta, en mis exterminadores. Incluso hemos hecho competencias para ver quién liquida más antes de comer.

Matás una y vienen 100 al velorio. Lo que para otros puede ser un momento de rabia, en este sector de la ciudad se ha transformado en un verdadero calvario.

La rutina comienza cada mañana cerrando los espacios para arrojar insecticida antes de partir. Al volver, barrer, limpiar mesas y mesadas, muebles y pisos.

En casa han muerto peces y plantas, hemos estado descompuestos, con dolor de panza y cabeza. No sé cuál es la solución, pero nada las merma. Cualquier medida para prevenir esta infestación es inútil, hemos puesto telas mosquiteras, pero en vez de impedir que entren, impiden que salgan”.

Martín, Junta Vecinal del Gaucho Rivero:

“Como diferentes lugares de la ciudad, no estamos ajenos a la presencia de moscas. Es un tema que venimos tratando desde el año pasado. Tenemos reclamos permanentes y diarios de los vecinos por la invasión de moscas en nuestro barrio, porque tienen un gasto terrible en insecticidas, paletas de plástico, paletas a pilas y veneno en polvo”.

Soraya, vecina del Madres a la Lucha:

“Tuve que ir al médico porque tenía un fuerte dolor de cabeza que duró dos días después de que fumigaron, es muy tóxico. Tengo que limpiar todos los días las ventanas por las heces de moscas, los días de calor son terribles, a partir de septiembre ya las padecemos, pero este año están más fuertes y hay mucha más cantidad. No sólo moscas, tuve que adoptar un gato porque se me llena de ratas la casa. Cuando fumigan, las mocas y las ratas parece que se vienen todas para acá”.

La verdad sobre la fumigación

Emanuel Asencio, de la agrupación “Quiero Un Gallegos Limpio”, compartió su explicación con LOA sobre la causa de la invasión de moscas en la ciudad.

Advirtió que las últimas dos intervenciones que realizó en enero el Municipio en el Vaciadero atacaron directamente a la mosca adulta, ya que se utilizó ciflutrina, compuesto que actúa por contacto, es decir, rociando al insecto directamente y, en menor medida, actúa por ingestión.

Al respecto, aseguró que para solucionar el problema habría que comenzar a trabajar durante los meses de septiembre/octubre, atacando de manera directa a los huevos y larvas, porque “hay que tener en cuenta que una mosca produce de 200 a 1.000 huevos”, afirmó Emanuel.

El ambientalista es oriundo de General Daniel Cerri, al sur de la provincia de Buenos Aires. Una estrategia que usaron allá y funcionó fue fumigar con un producto llamado cepermetrina, que “funcionó bien y en el municipio se ha llegado a reducir hasta un 90% la cantidad de huevos y larvas”.

Consejos para evitar las moscas

El integrante de “Quiero Un Gallegos Limpio” Emanuel Asencio compartió algunos tips para ayudar a vecinos y vecinas a combatir la plaga. Para matar moscas adultas, algo muy eficaz es el cebo granulado (Ultra Pum), cuyo costo, dependiendo del comercio, varía entre $ 85 y $ 150. Mientras que para ahuyentarlas, sin eliminarlas, las alternativas naturales que sugirió son pimienta de cayena disuelta en agua (rociamos puertas y ventanas), aceite de lavanda, caléndula y tomillo.

Por último, para el control de huevos y larvas en los hogares, es fundamental la limpieza, “porque donde hay humedad y mugre la mosca pone hasta mil huevos”, recordó Emanuel. Si detectamos un lugar donde hay larvas, unos gusanitos blancos pequeños, porque los huevos son prácticamente imposibles de ver, lo más efectivo es tirar agua hirviendo luego de limpiar.

Fuente: La Opinión Austral

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