Una madre teme por la vida de su hija ya que el hombre que la violó saldría en libertad

Hace 3 semanas Río Gallegos

El caso tiene como condenado a un hombre de apellido Porcel que está detenido desde el 2015 acusado de violar a la hija de su ex pareja. Se las pericias psicológicas dan positivas, le darán la semilib

Una madre teme por la vida de su hija ya que el hombre que la violó saldría en libertad

El caso tiene como condenado a un hombre de apellido Porcel que está detenido desde el 2015 acusado de violar a la hija de su ex pareja. En caso que las pericias psicológicas le den positivas, le darán la semilibertad, lo trasladarán a Río Gallegos y trabajará a cuadras de la casa de la víctima.

Una madre se encuentra consternada e indignada luego que, desde el Juzgado del Menor, le dijeran que el violador de su hija está pronto a salir en libertad ya que cumplió más de la mitad de la condena que la Cámara Oral le impuso.

El caso tiene como sentenciado a un hombre de apellido Porcel, de cuarenta años que, al momento de ser detenido, era taxista. Él fue encontrado penalmente responsable del delito de “abuso sexual agravado por el acceso carnal, por resultar un grave daño mental de la víctima, por ser encargado de la guarda y por la convivencia preexistente” entre él y la menor.

La víctima es una nena que, al momento de la violación tenía 9 años. En 2015, ella vivía con su padre y, los fines de semanas, iba a visitar a su mamá. Cuando la madre no veía, su pareja abusaba sexualmente de la niña. Los vejámenes fueron reiterados, a veces solamente tocaba a la nena pero, en una oportunidad, la violó.

Pulseras y cortes

El comportamiento de la nena cambió de ahí en adelante pero no se lo contó a nadie. Gracias a unas pulseritas, la madre pudo saber lo que sucedía y lo denunció. Vanesa, la mamá de la víctima dialogó con La Opinión Austral y comentó cómo se dio cuenta de los abusos.

“Mi hija estaba rara, ya no quería ir a mi casa a pasar los fines de semanas y ponía excusas. Yo no sabía por qué. Un día vino y le compré pulseras a ella y a mis otras hijas. Ella siempre andaba con mangas largas y cuando le puse la pulserita vi que tenía marcas de corte”.

Es común que las víctimas de abusos exterioricen su dolor haciendo cortes. En este caso, la nena presentaba cortes que empezaban en la muñeca y se extendían hasta cerca del antebrazo. Incluso presentaba otros cortes en los muslos, esto quedó acreditado cuando la médica le hizo las pericias ginecológicas.

“Me contás que está pasando o llamo a tu papá y a la Policía para que nos digas por qué te haces cortes” amenazó Vanesa a su hija. En ese momento, la nena se quebró y contó el infierno que estaba viviendo. La madre no lo dudó y fue a hacer la denuncia correspondiente. Esa misma noche, Porcel dejó la casa y se fue a vivir con su mamá, hasta que finalmente, fue detenido por orden de la Justicia.

El debate y la pena

El juicio llegó el año siguiente, en el 2016, y Porcel fue condenado sólo a ocho años de prisión. Él recibió la mínima ya que no contaba con antecedentes penales, situación que se ve contemplada en el artículo 41 del Código Penal Vigente.

Tras un tiempo alojado en Río Gallegos, por cuestiones de espacio, fue trasladado a la Comisaría de Puerto Santa Cruz, aunque, en caso que la situación se torne positiva para él, podrá retornar a nuestra ciudad capital.

Los beneficios

Hace un tiempo, Porcel había pedido la semilibertad y salidas transitorias ya que cumplió más de la mitad de la pena. La primera vez se la denegaron y la segunda se está por ver.

Este lunes, el Juzgado del Menor llamó a la víctima y a su madre para comentarles que, posiblemente, en los próximos días, Porcel vuelva a Río Gallegos.

En principio, la Secretaría de Sentencias dio lugar al pedido del condenado para que sea trasladado a una cárcel de Río Gallegos y tenga salidas transitorias para trabajar en Mariano Moreno y Onelli.

La madre de la víctima no tiene problemas con que Porcel esté en libertad, incluso ella tuvo cuatro hijos más con él. El problema radica en que el lugar de trabajo del sentenciado queda a cuatro cuadras de la casa de la nena.

“Yo temó por la vida de mi hija, porque es una bomba a punto de explotar, aunque tenga tratamiento psicológico, ella tiene ataques de ansiedad y pánico”, aseguró Vanesa.

Por otro lado, Vanesa tiene miedo que Porcel les haga algo a ella y a sus otras hijas. Si bien Porcel tiene una orden de restricción para no acercarse a la víctima, esta misma no aplica para con Vanesa, ni las otras nenas, que son sus hijas biológicas. “Me dijeron que tengo que conseguir un abogado para pedirlo, yo lo único que quiero es que no lo dejen salir o que lo dejen salir,pero en Puerto Santa Cruz, no acá a cuatro cuadras de la casa de mi hija”, expresó.

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